El miedo que paraliza

Estaba en mis practicas de ultimo año, el kinesiólogo encargado me mando a hacer el procedimiento de prueba de ventilación espontanea, para así preparar al paciente para desvincularlo totalmente del respirador.

Ya había hecho varias veces ese procedimiento en otros pacientes, con la diferencia que siempre había estado acompañada de el, pero esta vez el me dijo que vaya y lo haga sola.

Entre a la pieza del paciente que ya conocía, lo salude, el estaba despierto, tenia puesta una traqueostomía, así que le comente lo que iba a hacer. Le cuento que lo iba a desconectar del respirador y que le pondría un tubo T por el cual pasaría solo oxigeno, pero ya no tendría la ayuda que le daba el respirador, y que esta era una prueba para que podamos ver si podíamos avanzar en el procedimiento de que el se desligue del respirador y empiece a respirar por el mismo.

Al comentarle todo esto al paciente, me empezó a doler el estomago, cuando termine de explicarle y me tocaba apagar el respirador, fui hasta el aparato y me quede parada en frente sin poder moverme, estaba inmóvil, sabia los botones que tenia que tocar pero no podía moverme, lo único que hacia era mirar la pantalla, estaba paralizada de miedo, estaba sola con el paciente que respiraba gracias al respirador y ahora tenia que apagarlo.

No se cuanto tiempo estuve así, y en mi mente me decía ¡dale Liz! haz hecho esto varias veces, que el supervisor no este no quiere decir que no puedas o que no sepas.

Dejar de dar vueltas y hora de actuar

Respire hondo y dije no lo pienso mas y apague el respirador, tenia preparado el tubo T para hacer el intercambio, fui hasta la cama y lo agarre, cambie el tubo y cuando termine, el paciente me agarro la mano y me sonrió, ¡estaba respirando sin el respirador! Para los dos ese día fue especial! El paciente logro desvincularse del todo al respirador, avanzo en todos los demás aspectos necesarios y fue dado de alta! y yo, yo logre vencer mi miedo que ni sabia que lo tenia hasta que me toco enfrentar esa situación sola.

Cuando recuerdo esta situación, puedo recordar el miedo que sentí en ese momento, ese miedo paralizante que nadie te cuenta y nadie te dice que te vas a sentir así alguna vez y que debes vencerlo. Hoy en día cuando siento ese miedo, ya se lo que es, cierro los ojos, recuerdo todo mi esfuerzo, recuerdo lo que tengo que hacer y ejecuto.

En serio, ¡No lo dudes!

No lo dudes, no retrocedas por miedo, no te desanimes, recuerda cuanto haz trabajado para lograrlo, cuanto haz aprendido y hazlo. Que el miedo no te impida hacer las cosas que sabes que tienes que hacer, o que sueñas hacer.

¿Alguna vez te sentiste como así?, ¿pudiste superar el miedo y avanzar?

Si pudiste superarlo cuéntanos, así nos motivamos a seguir avanzando.

Si no pudiste hacerlo, no te desanimes siempre habrá algún lugar en el cual te tocara hacerlo y será tu momento especial.


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